Una relación de pareja estable, feliz, también tiene problemas. Muchos son los temas por los cuales las parejas asisten a terapia psicológica, como los acuerdos de la relación, infidelidad, celos, dificultades en la intimidad, crianza de los hijos, toma de decisiones vitales, trances económicos, entre otros.
Durante el proceso de Terapia de Pareja, se puede evidenciar que indistintamente del tema que los motiva a buscar ayuda, hay un común denominar y es la “falta de comunicación en la relación”.
La comunicación, además de transmitir, recibir y retroalimentar un mensaje requiere que se haga con asertividad; es decir, transmitir lo que pienso, siento y deseo de manera respetuosa y la capacidad de recibir la información de la otra parte, aunque su pensar sea distinto al mío. Entiéndase, que, aunque no comparta una opinión, puedo debatirla desde el respeto, no desde la sed de competencia o el hambre de tener la razón.
Por ejemplo, en lugar de decir: “tú nunca me escuchas”, podrías intentar: “me siento ignorada cuando hablo y no recibo respuesta, me gustaría que pudiéramos escucharnos con más atención”.
La carencia de comunicación asertiva en la relación de pareja es terreno fértil para discusiones por todo y por nada, por tanto, en el día a día esto lleva a distancia emocional, y ese espacio, a dificultades mayores, por ejemplo, a conflictos en el plano de la sexualidad, caer en la trampa de la monotonía y hasta infidelidad.
Pero, si se quieren y desean estar juntos, ¿por qué al casarse o mudarse juntos, la comunicación empezó a deteriorarse? Muchas pueden ser las respuestas. Lo primero es que cuando se está enamorado, se dejan pasar muchas señales por alto, se tiende a pensar que el otro va a cambiar, o a justificar exabruptos o los propios; en esa etapa, se suele mostrar la mejor versión de sí mismo, evitando llevar la contraria por miedo a ser abandonados, y así, un sinnúmero de motivos. Es muy diferente la vida de verse a ratos (novios) a convivir con una persona.
La mala comunicación en una pareja puede verse en la forma y tono impositivo de hablar o desde la complacencia excesiva o sumisión. Desde la ley del hielo, o desde disculparse constantemente y justificar conductas inapropiadas… A veces, la comunicación no asertiva viene disfrazada de distancia, y otras tantas, de invalidar sentimientos, robando voz o restando autoridad.
La mayoría de las veces no es falta de amor,
es falta de comunicación.
Son dos personas que se aman y desean compartir sus vidas; personas que provienen de sistemas y costumbres familiares diferentes, por tanto, en algún punto la discrepancia saldrá a la luz. La familia de origen (con quienes nos criamos), el estilo de apego desarrollado y las experiencias de vida, dictarán el estilo de comunicación de cada uno. Lo bueno es, que aun de adultos se puede aprender a comunicar de manera más asertividad, reduciendo así el margen de conflictos.
Desde Wellnexus, estoy para acompañarte a descubrir y desarrollar tus habilidades de comunicación, en pro de una mejor relación de pareja.
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